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Genéticamente extremos

Locos, suicidas, irreverentes, personas sin el mínimo instinto de supervivencia, son algunos de los adjetivos que reciben la mayoría de los practicantes de deportes de acción, lo toman como motivación para seguir en busca de nuevos proyectos o siguen su vida como si nada.

Los deportes extremos son disciplinas de alto riesgo realizadas al aire libre o en instalaciones alrededor de todo el mundo por personas aventureras sin importar sexo, edad o condición social. Los alimenta la adrenalina de lograr hazañas nuevas, descubrir de qué son capaces y romper nuevamente lo establecido, nunca están satisfechos con los resultados, siempre encuentran algo nuevo que innovar, y ese estilo de vida viene desde lo más profundo de su ser.

Personas ajenas a este mundo encuentra estas actividades como situaciones que “ponen en peligro la vida”, como saltar de edificios con paracaídas, pilotear una moto brincando rampas entre árboles y más pilotos, escalar una pared de 400metros… piensa en el reto que te venga a la mente y cualquiera de estos sujetos lo planearía con una sonrisa.

¿Por qué? Porque tienen la seguridad que saldrá bien, lo que no ve el público es que hay un riesgo calculado en cada movimiento, hay horas de trabajo y dedicación no sólo en entrenamiento físico, sino en investigación realizada antes de realizar cualquier hazaña, desde el desarrollo y adaptación de productos especializados, existen científicos e ingenieros desarrollando nueva tecnología y materiales para tener mayor control ante cualquier tipo de clima o situación para disminuir el rango de error, y lo más importante, la preparación mental para controlar cualquier situación.

Todos estos individuos tienen algo en común, (además de sus actividades predilectas) y viene desde su composición genética, tienen una versión más larga del gen D4DR, ubicado en el cromosoma 11, éste reúne 4 particulares específicas en el comportamiento:

  • Búsqueda de la novedad
  • Persistencia
  • Dependencia a la recompensa
  • No evitación del daño

Estos genes los comparten con investigadores y personas en búsqueda de nuevos descubrimientos que cambian todo lo establecido, gente de ciencia, estadistas, la lista es larga. También hay un componente extra que determina el gusto por los comportamientos de riesgo, una sustancia que causa satisfacción por las situaciones de peligro: La dopamina.

La dopamina es una droga endógena (se elabora dentro del propio organismo) producida en el cerebro, y que afecta el SNC (Sistema Nervioso Central) operando cambios de humor o desencadenando sensaciones placenteras ante estímulos externos, como el gusto por la adrenalina.

Así, la siguiente vez que veas a algún “loco” desafiando los límites de lo establecido, considera el trasfondo que tiene el simple hecho de plantearlo, hay cálculos, supuestos, mucho dinero invertido y un riesgo calculado. Quienes lo hacen son personas metódicas, calculadoras  y perfeccionistas, entrenadas para la adversidad, y siempre están en constante movimiento. Si lo dudas, acércate a tu deportista de confianza, y te explicarán mejor.

Acerca de Ricardo Villanueva

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