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La gran plaga en áreas naturales

Las redes sociales están en un boom  de videos de atletas rompiendo records y realizando hazañas increíbles en diversos deportes, combinando disciplinas con uno o más atletas. Los deportes y viajes están en constante innovación y expansión, cada vez más personas alrededor del mundo están animándose a vivir la adrenalina y el contacto con la naturaleza.

Con esta alta demanda aparecen nuevas marcas, se abren espacios para practicar y lugares que eran muy tranquilos comienzan a ser más frecuentados. Todo esto beneficia a casi todos, el nicho crece, comunidades reciben visitantes, emprendedores triunfan y más gente practica deporte, es una mejora económica para muchos. Pero como todo, alguien debe pagar por el crecimiento y las ganancias de terceros, en este caso, son las áreas naturales.

Montañas, ríos, bosques, en fin, cualquier lugar donde se practica algún deporte outdoor está recibiendo muchos más visitantes que hace algunos años, y comienza a notarse un deterioro grave, rocas y arboles pintados, rayados o derrumbados,  basura, contaminación del subsuelo, construcciones ilegales dentro o fuera de reservas y parques nacionales, el paso de vehículos motorizados daña el suelo, la lista es muy larga y sigue en aumento.

En México muchas áreas naturales son propiedad de ejidatarios, quienes con gobiernos estatales o municipales trabajan en conjunto con programas de crecimiento turístico, así administran y explotan los recursos para beneficio de la comunidad, suena muy bien, son sus tierras y ellos las trabajan. El problema radica en que se ponen las ganancias económicas por encima del cuidado y capacidad de las áreas naturales, aquí comienza la sobreexplotación de los recursos.

Nadie nace sabiendo cómo practicar un deporte, no es obligación ser experto ni hacerlo de manera competitiva, pero sí es obligación de todos nosotros dejar el lugar al que vamos igual o mejor de lo que estaba y reducir nuestra huella ecológica lo más posible, recogiendo la basura, no llevarnos plantas o animales, no pasando en auto por áreas prohibidas, es muy sencillo convivir con la naturaleza sin dañar, el problema es la falta de cultura que sufre nuestro país. Las personas que no están inmersas en el mundo outdoor y quieren vivirlo por única ocasión, no tiene que ser experta, pero deben ser conscientes  del daño de sus acciones y cómo evitarlo, es muy común encontrar rocas con algo escrito “familia X estuvo aquí”, evitemos eso nadie sabrá quien escribió eso ni es de interés.

Un ejemplo concreto es el caso actual del Nevado de Toluca, muchas personas quieren conocerlo y vivir el montañismo, tomar fotos, conocer, y es increíble que haya despertado ese interés y vaya toda la familia, pero el estado en que se encuentra la montaña es preocupante: basura por doquier, filas de autos, gente tomando y tirando botellas y la lista sigue, la flora y fauna está en peligro, y se han tomado medidas, pero hasta que se notó el deterioro.

El humano se convirtió en la peor plaga, cualquier lugar al que llega provoca daño y se tienen que implementar medidas restrictivas de convivencia con la naturaleza, debemos concientizar y cambiar muchas prácticas, no sólo señalar el error de quien veamos cometer una falta, sino corregirlo y estar en armonía, porque las plantas y animales no tienen por qué ser víctimas de la imprudencia la diversión humana, nosotros somos sus huéspedes y nos abrazan con  sus mejores gestos, regresemos el cariño y calidad de vida con que somos tan bien recibidos.

Que crezca la comunidad deportiva es increíble, salud y bienestar para todos es lo que debe crear el deporte, no daño irreversibles y problemas ambientales. Tenemos suficientes en la ciudad para llevarlo a nuevos lugares con habitantes indefensos. Hagamos que la madre tierra esté en paz, y nosotros en paz con ella, no esperemos hasta que nos cierren las puertas por todo el daño que hicimos, aún estamos a tiempo de poner nuestro granito de arena, planta un árbol, recoge botellas, defiende a los animales indefensos, cualquier acción con mínima que sea aporta algo. Seamos una especie que valga la pena que exista en la tierra, y no ser una plaga, la peor plaga.

 

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